miércoles, 17 de diciembre de 2008

PATAKY(HISTORIA) DE SHANGO

PATAKÌ DE SHANGÒ 
Shangò, poseía tal perfección física que llegó a representar la belleza viril. Estuvo investido desde su nacimiento con la capacidad de adivinación. Su nombre en Yoruba es guerra, problemas o soluciones, todo en bien o todo en mal, su pronunciación correcta es Shangò. Dentro de la religión Yoruba es el santo mas popular, es el rey de la fertilidad, adinerado, bailador, adivino, irritable, valiente, sabio, jocoso, músico, yerbero, experto. Sobresale en todo lo que maneja, por esto, en sus rezos siempre se pronuncia Shangò olu boguo allalù coso cuya traducción es: Shangò es uno solo, en todas partes porque en la misma forma que gobernó o paró en Coso lo hizo en todas partes. 
El nacimiento de Shangò es fuente de controversias. 
Se le atribuye la paternidad de este Orisha a Obatalà, Adgayù y Olodumare, siempre en este caso, hijo directo del supremo Omnipotente. Cuenta un patakì que, luego de la falta cometida por Oggùn, Obbatalà decidió no volver a procrear, y si nacían, ejecutar a todos sus hijos varones, para evitar otra ingratitud. Al nacer Orula, Obbatalà lo enterró al pie de una Ceiba, para que muriese. En ese momento perdió la memoria y enfermó. Luego al nacer Shangò, lo llevó con Dada, su hija menor, para que ella cuidara de él, pues no quería matar al pequeño, con quien se había encariñado. En otra versión, es Eleggua quien esconde y alimenta a Orula al pie de la Ceiba y lleva a Shangò con Dada. En un patakìn diferente, el progenitor de Shangò, como Dios del trueno y del rayo es Adgayù, quien siendo dueño del río tuvo un romance con Yemayà, naciendo de ellos Shangò. Otra versión del mismo patakì cuenta que no se trató de un romance, si no de una violación, por lo cual Yemayà entregó su hijo a Obatalà. 
Otro relata que Shangò es hermano e hijo de Adgayù Solà, y como este, hijo directo de Olodumare. En esta historia Shangò llegó a la Tierra envuelto en una bola de fuego, cayendo junto a la casa de Adgayù. Olodumere habló a Adgayù, diciéndole que este niño era su enviado para hacer guerras juntas en la tierra. Adgayù llevó al niño con Yemayà Bembo, quien, para evitar que Obatalà descargase su ira en él, cumpliendo la palabra de matar a todo hijo suyo, lo entregó a su hija Dada para que lo cuidara y guiara hasta convertirse hombre. Con Shangò nació el trueno, la adivinación, la corona y la guerra. Habiendo llegado a la Tierra envuelto en una bola de fuego, con una hacha en la cabeza, en medio de un tremendo ruido y de improviso; se le llama “Díos del trueno” y “El invasor de la Tierra ”. Cuando alcanzó la madurez, se enteró del pasado borrascoso que envolvía a su familia. Los abusos de Oggùn sobre su madre, el esmero de Eleggua para salvaguardar la vida de sus hermanos y la furia y enfermedad de su padre Obatalà, en quien había reconocido la presencia de Olodumare, quiso entonces conocerlo. Dada lo llevó junto a él y, cuando se produjo el encuentro, Shangò untó la boca, sienes y cabeza de Obatalà con un brebaje que había preparado, Obatalà se curó, y recuperó la memoria, contándole de inmediato a Shangò todo lo ocurrido. Éste le refirió que Eleggua la había protegido a él y su hermano de Orula. Al saber Obatalà, que Orula no había muerto se llenó de felicidad y fue a rescatarlo. Después de este encuentro el amor de padre e hijo entre Obatalà y Shangò alcanzó enormes dimensiones, naciendo en este momento el amor paternal. Al reconocerlo como hijo, Obatalà le colocò un collar blanco y rojo y predijo que sería rey del Mundo. Le fabricó un castillo y fue al cuarto de Olofi, Rey del pueblo de Oya, en Nigeria. Es por esto que Shangò tiene resentimiento a Oggùn, por las faltas con su madre, que su mejor amigo es su hermano Eleggua y que solo respeta a Obatalà. Antes de ser Rey Shangò bajó al congo y resultó ser un muchacho tan revoltoso, parrandero y mujeriego que Madre Agua Kalunga lo desterró. 
Sin pensarlo tomó el tablero, su castillo y su pilón, instrumentos con los que había bajado del cielo, y emprendió su camino, andando se encontró con Orula y se hicieron grandes amigos. Al ver Shangò que éste era un hombre sabio y de respeto, le entregó su tablero de adivinación a cambio de los tambores llu-Bata, Shango se quedó adivinando con caracoles y cocos, bailando, cantando y formando arayès en todos los sitios por donde pasa. 
Se casó con Oba, pero contaba también con el amor de Oshùn y con el de Oyà, ésta última era la mujer de Oggùn, pero se enamoro de Shangò y dando origen a una guerra interminable entre Shangò y Oggùn. Esta unión comenzó como una venganza de Shangò, pero se transformó en un verdadero amor. 
Oggùn entonces se alió con todos los enemigos que tenía Shangò. Se dice entonces donde hay “caballo” de Shangò y Oggùn hay arayè. En una oportunidad Shangò tuvo la necesidad de esconderse de sus enemigos, quienes querían cortarle la cabeza sin que él se pudiera defender, porque se encontraba muy cansado y sin fuerzas para luchar, por los días y noches que tenía sin dormir. En esa oportunidad Oyà lo ocultó. Luego cortó sus propias trenzas, lo vistió con sus ropas y lo adornó con sus prendas, de tal manera que pudo escapar, caminando entre sus perseguidores, estos pensaban que se trataba de Oyà, saludaron respetuosamente y le dieron el paso. Shangò pudo descansar y, aún con los atuendos de Oyà, regresar con renovado ímpetu a combatir a sus contendientes. En ese momento salió Oyà y luchó junto a Shangò diciendo: “Shangò junto a Oyà jamás será vencido”. Quizàs este es el patakì donde es sincretizado a Shangò con Santa Bàrbara. En otro momento Oshùn lo rescató de los celos de Oyà, quien había ordenado a Ikù(la muerte), que custodiara la casa, impidiendo la salida de Shangò, Oshùn coqueteando con Ikù, logró liberar a su amado. Para calmar los ímpetus de Shangò, Obatalà decidió que contrajera matrimonio con Oba. Shangò, como hijo obediente, cumplió la palabra de su padre. Pero no todos estaban conformes con esta decisión ya que Oyà, furiosa por haber perdido la compañía de Shangò, intentó algunas tretas para deshacer el matrimonio. Entre ellas se cuenta que ganó la confianza de Oba, para luego inducirla a la mutilación de una de sus orejas, con la que bebía de realizar una comida para dominar a su marido. Cuando se enteró Shangò de la mutilación, repudió a Oba y la abandonó. 
Siendo Rey en la Tierra , pero cansado de los pleitos entre sus esposas y entre sus enemigos un día decidió internarse en un bosque. Lo buscaron en vano durante varios días pero no lo hallaron, finalmente lo dieron por muerto, suponiéndolo ahorcado. Su respuesta, al escuchar que la gente lo creía muerto fue, desde lo alto de un árbol de Ayàn:”no me he ahorcado y nunca lo haré, aquí estoy, en el árbol de Ayàn, pero ahora mis esposas llorándome, han dejado de pelear y son amigas y mis enemigos están en paz, por eso no regresaré si no que me subiré desde aquí al cielo y desde allí los gobernaré. 
Mi palabra será el rayo y siempre valdré por mi pueblo” 
Dicho esto ascendió al cielo para gobernar y cuidar desde allí a su gente. Shangò es Dios del fuego, del rayo y del trueno, de la guerra, de las tambores, del baile, la mùsica y de la belleza varonil. patrón de los guerreros y de la tempestades. Su esclavo es Deu, su padrino es Osaìn, quien le dio el secreto de las hierbas, y como era peleador y no tenía armas, le preparo un hachè en un guiro que le permitía, cuando sonara con los dedos y se lo llevaba a la boca, poder escupir candela para vencer a sus enemigos. Sus collares en cualquier combinación son confeccionados en rojo y blanco, el blanco símbolo de la pureza espiritual y el rojo símbolo de amor y la sangre. A Shangò se le saluda boca abajo y con las manos pegadas al cuerpo. 
En su persona se conjugan tantas virtudes como defectos humanos. Es trabajador, buen compañero, fanfarrón, orgulloso, místico, incorruptible, notable, etc. Es el progenitor, en unión con Oshùn, de los jimaguas. 
En ocasiones es representado por un soldado a caballo, el Erinlo. El Shangò niño se sincretiza con San Bartolomé. 
También se le conoce como Obbaluble siendo compañero de Obà. Cada uno de sus caminos muestra sus características divinas y humanas como corresponde a todo buen Shangò. Sus palos son el jagüey, el cedro, el hayan y la palma real. Su morada es una batea de madera con tapa, confeccionada con cedro. Puede tener un diseño sencillo o con adornos en forma de castillo. Sus herramientas, igualmente de madera son: un hacha con doble filo, que representa la presencia simultánea de dos energías opuestas, pero complementarias entre sí, 3 hachas deferentes, una maza, cuyo simbolismo está relacionado con el del rayo, es una fuerza con dos polaridades que tienen efectos opuestos. Un alfanje (espada curva), representando su bravura y poderío, es el resplandor del rayo materializando en su mano, y 6 piedras. La imagen de Shangò en Yoruba, ostenta en su cabeza un hacha de doble filo denominada Oche, como señal de que nació con la guerra en la cabeza, una guerra espiritual de opuestos, donde ninguno de los contendores mata ni es muerto, sino que el logro es la unificación de las energías disonantes del ser, para alcanzar la paz interior. 

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